El origen carpetano de Carabanchel

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Es un hecho demostrado que los carpetanos tenían la costumbre de asentarse allí donde encontraban una elevación que dominara alguna corriente de agua. Esta les garantizaba su actividad agrícola y ganadera, y la altura les facilitaba la defensa de su asentamiento. Las casas solían ser de planta rectangular, construidas con una mezcla de adobe y piedra, dispuestas irregularmente en torno a una calle o lugar central, que debía recoger la vida cotidiana de los carpetanos. Estos hogares estaban en semipenunbra y el único origen de luz exterior era la propia puerta de entrada. Era habitual que este hábitat se extendiera a las cuevas naturales del entorno de los cerros. Como las poblaciones de Miralrío ,Rivas-Vaciamadrid, la Dehesa de la Oliva, Patones, el Cerro de la Gavia, Vallecas, e incluso, los propios orígenes de Segóbriga, Alcalá de Henares (Ikesancom Kombouto) o Toledo son ejemplos de la ocupación carpetana de cerros y altozanos regados por corrientes fluviales. No se trataba de simples tribus locales y desconectadas sino de una red de poblaciones con un devenir común.

Bajo la actual iglesia de Santa María la Antigua de Carabanchel Bajo, hoy ermita del cementerio, apareció en su restauración realizada en 1998, cerámica, sobre todo ánforas, perteneciente a un poblado carpetano en su estrato más antiguo sobre el siglo I o II, restos que habían aparecido comúnmente en el cementerio contiguo cada vez que se realizaban enterramientos junto con monedas y utensilios de bronce desde finales del siglo XIX. Un año antes habían aparecido en las proximidades de la ermita durante los trabajos de construcción de la estación de Metro de Eugenia de Montijo pero gran parte de ellos fueron destruidos por los mismos. Durante la construcción de la línea 5 de Metro en los años sesenta también aparecieron restos pero estos tampoco fueron datados al igual que los encontrados anteriormente durante la construcción de la cárcel de Carabanchel. En el año 2005 el Ayuntamiento de Madrid inicio la construcción de una nueva calle que destruía el Parque de Eugenia de Montijo paralizando las obras a los tres días ya que se encontraron restos romanos a tan solo dos metros bajo tierra. El Ayuntamiento no tardó en enterrar todo lo descubierto y eliminar no solo la posibilidad de realizar un estudio arqueológico sobre los restos romanos sino sobre posibles restos más antiguos que ese encuentren bajo estos.

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Esta población en la planicie entre el cerro Almodóvar y el alto de Carabanchel situada en las cercanías de dos arroyos que bajaban hacia el rio Manzanares estaba directamente relacionada con la existente en el cerro de La Almudena en el lugar de la actual catedral, hecho indicado no sólo por la lógica histórica sino también por la realidad arqueológica. Entre ambos poblados existía visión directa y se comunicaban a través de lo que hoy se conoce como Vía Carpetana.

Su identidad social se puede concretar dentro de la etnia celtíbera, de la cual recibieron la mayor influencia. Los carpetanos fueron pueblos que vivieron del pastoreo o de los pequeños cultivos, en aldeas de dimensiones modesta, solidarios y asamblearios. Sus ritos fueron fundamentalmente celtas y su religión druídica, con referencias a más de 320 dioses distintos entre divinidades, espíritus, genios y diversos entes protectores sobre las facetas más cotidianas de la vida de un carpetano. Desarrollaron la escritura y llegaron a acuñar moneda propia en sus contactos comerciales con cartagineses y romanos.

A estos poblados la llegada de los romanos les supuso su abandono obligados a pasar de poblados aislados a concentraciones de población que optimizaran los servicios, de acuerdo con la nueva cultura hispano-romana.

No ha quedado nombre del dicho asentamiento carpetano, tampoco del existente sobre el cerro de La Almudena, ni siquiera por parte de los romanos que lo convirtieron en una villa. Durante la dominación visigoda y árabe parece desaparecer la población sobre este enclave hasta que en el siglo XIII sobre las ruinas construyeron la iglesia mudéjar de La Magdalena, convertida en el siglo XVI en Santa María la Antigua, alrededor de la cual nació el primer Carabanchel.

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